Raveart, la familia del Breakbeat: Cómo una fiesta en Granada con 300 personas se convirtió en un imperio de 40.000 almas
Corría el final de los noventa y en las ciudades andaluzas el breakbeat empezaba a calar hondo gracias a la influencia de grupos como The Prodigy, The Chemical Brothers u Orbital. Tres de esos locos del plato, profundamente enamorados del sonido old school y el drum and bass, llevaban años pinchando en salas pequeñas y organizando eventos underground cuando decidieron dar el salto.
Así nació Raveart, una promotora que vería la luz oficialmente el 9 de marzo de 2002 en la antigua Industrial Copera de Granada. Lo que no podían imaginar es que su fiesta de presentación caería justo siete días después de la noche más negra que recordaba la escena electrónica en este país.
El 2 de marzo de 2002, durante el quinto aniversario de Evassion en Málaga, una tragedia sacudió los cimientos de la música de baile. La alarma social que se desató fue tan brutal que la electrónica pasó a ser señalada con el dedo en portadas de periódicos y tertulias.
Los eventos empezaron a cancelarse en cascada, las autoridades apretaron las tuercas y el circuito underground andaluz, que hasta entonces vivía una edad de oro gracias a programas de radio públicos que pinchaban a DJs locales, se desmoronó de golpe. En ese ambiente de caza de brujas, raveart celebró su bautismo con 300 almas, muy lejos de las 1.500 que esperaban. Sobrevivir parecía una quimera.


Pero entonces llegó la crisis económica y la fiesta se volvió a encoger. Entre 2013 y 2019 tocó apañarse en clubs con aforos de 1.500 o 2.000 personas. De los tres socios iniciales solo quedaba uno, eso sí, acompañado desde 2012 por un trabajador incansable que sostuvo el tipo en los años más jodidos. El breakbeat volvió a ser ese sonido de resistencia que nunca debió dejar de ser.
La resurrección llegó justo antes de la pandemia. El Winter Festival de 2020 en el Complejo Embrujo reunió a más de 4.000 personas una semana antes de que el país entrara en parón. Cuando volvieron en octubre de 2021 con el Retro Halloween Return, la gente respondió como si no hubiera pasado el tiempo.
Hoy, entre Winter Festival, Summer Festival y Retro Halloween, la familia raveart mueve alrededor de 40.000 personas al año. Veintidós temporadas después, lo que empezó como una locura de tres djs en una Andalucía hostil se ha convertido en la mayor promotora de música electrónica del sur y en una de las más sólidas del país. Todo sin moverse ni un milímetro de ese ritmo roto que tantos enterraron y que aquí, quizá porque suena a soleá o a bulería, siempre encontró la manera de resucitar.

