200 drones, electrónica y nieve. El plan más espectacular del invierno está en Formigal con Medusa Winter 2026
El sábado 17 de enero, cuando el sol se esconda tras las cumbres de Formigal y el frío empiece a apretar de verdad, 200 drones de luz romperán el cielo para inaugurar una edición de Medusa Winter 2026 que apunta directamente a la memoria e historia del festival valenciano.
Medusa lleva años demostrando que la electrónica también puede ser espectáculo total, ceremonia y relato. Lo hizo en Cullera, lo consolidó como una de sus señas de identidad y ahora da un paso más atrevido trasladando ese lenguaje visual al Pirineo. Marchica, el après-ski más famoso del país, se convierte por una noche en un escenario futurista donde la música no solo se escucha, sino que se mira hacia arriba.
A las siete en punto de la tarde comenzará una intro de diez minutos que promete dejar sin palabras incluso a los más veteranos. Dos centenares de mininaves, guiadas desde tierra por un sistema informático de precisión quirúrgica, volarán a 100 metros de altura dibujando figuras con LEDs de colores. No sobrevolarán al público. la seguridad es parte del ritual, pero sí lo envolverán en una coreografía aérea que combina música, voz y luz con el pulso narrativo de una ceremonia electrónica. Habrá fuego, pirotecnia y efectos especiales: la épica que Medusa sabe manejar como pocos.
Antes de despegar, los drones descansan en formación milimétrica detrás del escenario, como si esperaran su turno en silencio. Cada ruta, cada color y cada movimiento está programado al detalle. No es improvisación, es ingeniería emocional. Lo interesante no es solo la tecnología, sino cómo se integra en el contexto: el cielo negro del Pirineo, la nieve reflejando los destellos y miles de esquiadores aún con las botas puestas, bailando después de una jornada de pistas.
Porque Marchica empezará a latir mucho antes. Desde las cinco de la tarde, la terraza se transformará en una enorme pista de baile al aire libre. La música sonará durante todo el día en distintos puntos de la estación, con sesiones sorpresa en cafeterías y terrazas. La DJ portuguesa Sara de Araújo, habitual de los veranos ibicencos, pondrá el groove house desde por la mañana, calentando el ambiente con elegancia y experiencia.
Cuando llegue el momento fuerte, la cabina estará ocupada por nombres que no necesitan demasiada presentación. Vini Vici, dúo israelí y referencia mundial del psy-trance, aterriza en Formigal con el respaldo de su puesto #32 en el Top 100 de DJ Mag y una trayectoria pensada para grandes masas. Su sonido hipnótico, tribal y expansivo encaja de forma natural con la idea de ritual que propone esta edición.
Junto a ellos, DJs From Mars aportarán el componente más festivo y transversal. Maestros del mashup y del remix imposible, llevan años convirtiendo hits de cualquier género en bombas electrónicas. No es casualidad que David Guetta los reclame una y otra vez en Ibiza: saben leer al público y llevarlo donde quieren.
Pero si hay un guiño emocional en el cartel es 2Serna. Miguel Serna, leyenda viva de la Ruta del Bakalao, comparte cabina con su hija Brenda Serna, uno de los nombres más comentados del circuito nacional. Pasado y presente unidos en un mismo set, algo que dice mucho de cómo evoluciona la electrónica sin renunciar a su historia.
Medusa Winter Takeover no es solo un festival trasladado a la nieve. Es una experiencia pensada para un entorno concreto, para un público que busca algo más que música y para una escena que sigue reinventándose. Ver drones dibujando luz sobre el Pirineo mientras suena electrónica de primer nivel no es una extravagancia: es el siguiente capítulo lógico de una cultura que siempre ha mirado hacia adelante. Y esta vez, literalmente, hacia el cielo.
