Revuelo en el Hard Techno: Shlomo, CARV, Basswell y Fantasm señalados por presunto abuso sexual
Una grave denuncia ha sacudido los cimientos del hard techno europeo, apuntando directamente a algunos de sus nombres más relevantes. Shlomo, CARV, Basswell y Fantasm han sido acusados de presunto abuso sexual por un extrabajador de la agencia Steer, que los representaba hasta hace escasas horas. Todo explotó a través de la cuenta “@bradnolimit“, que publicó un testimonio escalofriante donde se detalla cómo estos artistas habrían sobrepasado los límites con fans, llegando a mencionarse explícitamente la presencia de menores de edad en algunos de estos episodios.
La mecha comenzó con una acusación formal centrada en Shlomo y Carv, pero el efecto dominó no tardó en llegar. Pronto, los reflectores se posaron sobre Basswell y Fantasm, ampliando el foco de un escándalo que la escena llevaba años intuyendo pero que nadie había verbalizado con tanta crudeza. La reacción de la agencia francesa Steer fue inmediata y radical: en un comunicado lacónico pero contundente, anunciaron la ruptura de toda relación con los cuatro artistas, dejándolos sin representación en uno de los momentos más delicados de sus carreras.
La respuesta de la industria no se hizo esperar. Las promotoras, en un giro de guión que huele a cambio de era, han comenzado a tomar cartas en el asunto sin esperar a sentencias judiciales. La española Spook, conocida por su pulso firme en la programación de eventos de techno más contundente, canceló el show que CARV tenía programado para ayer sábado. Pero la hecatombe no termina ahí: el tour completo que Shlomo tenía previsto en la India se ha ido al garete, demostrando que el cerco se cierra a ambos lados del charco.
En paralelo, otra cuenta ha emergido con la intención de canalizar la indignación y el dolor hacia la vía legal. “@metoodjs” se ha posicionado como un altavoz para que las víctimas puedan poner una denuncia formal contra los artistas implicados. Y han soltado un dardo que ha dejado en shock a la escena local: afirman tener en el punto de mira a un artista español de unos 36 años, sin desvelar su identidad por el momento, pero asegurando que los hechos que se le imputan son de extrema gravedad.
En medio de este terremoto, la artista Jazzy intentó pronunciarse públicamente al tener conocimiento de la trama. Sin embargo, fuentes cercanas a la producción aseguran que un amplio equipo de personas habría trabajado contrarreloj para eliminar su post de Instagram, impidiendo que su testimonio viera la luz. El silencio, en ocasiones, también es cómplice. Mientras las acusaciones sobre Shlomo y Carv y el resto de los implicados siguen su curso, la escena se enfrenta a un necesario y doloroso examen de conciencia.

