Madrid vivió una de esas noches que ya forman parte de la historia de la escena techno con Outworld
El concepto Outworld, protagonizado por Klangkuenstler, aterrizó en la capital en su tercera edición con un despliegue que no dejó indiferente a nadie, apostando por un montaje exclusivo para la ciudad que parecía mostrarnos un adelanto de lo que podremos ver en Monegros Desert Festival.
Desde primeras horas, la expectación era evidente. Las colas, largas pero bien organizadas, avanzaban con rapidez, permitiendo que en apenas una hora desde la apertura de puertas ya hubiera accedido gran parte de los asistentes. Una muy buena gestión con la magnitud del evento y la afluencia de público.
El arranque del All Night Long corrió a cargo de una sólida sesión de hardgroove que se extendió durante tres horas, calentando progresivamente la pista y preparando el terreno para lo que estaba por venir. A la 1 de la madrugada, el recinto ya presentaba un lleno absoluto, con una energía creciente que fue contagiada a los asistentes durante toda la noche.
Llegamos al set de schranz que fue un viaje perfectamente estructurado entre clásicos reconocibles y producciones más crudas y contundentes, manteniendo a la pista en un estado de euforia constante. No faltaron sus mayores éxitos, coreados y celebrados por un público completamente entregado. Con Die Welt Brennt casi al cierre y el publico volcado con el artista
Uno de los momentos más memorables llegó con un “fake ending” inesperado, en el que sonó Children de Robert Miles, un guiño nostálgico que sorprendió y emocionó antes del golpe final. El cierre definitivo llegó con “Toter Schmetterling”, desatando una última explosión de energía que puso el broche de oro a la noche.
Más allá de la música, el evento destacó también por detalles poco habituales en este tipo de producciones. El acceso al backstage, abierto a todo aquel que contara con la correspondiente pegatina en la cámara, aportó una sensación de cercanía y comunidad poco frecuente en eventos de este calibre.
Aunque el publico no respetó el concepto “No Fotos”. Al principio de la noche parecía que los asistentes iban a acceder a no grabar nada, pero todo cambió cuando empezaron a sonar canciones clave como Master At Work, Weltschmerz o Toter Schmetterling.
Outworld Madrid no fue solo una fiesta: fue un viaje de emociones para todos sus asistentes. Una muestra de que el schranz vive un momento de forma imparable y de que Klangkuenstler sigue consolidándose como uno de los nombres clave del momento.

