Cincuenta años de historia. Amnesia cumple medio siglo de vida y se sigue escribiendo su historia
Amnesia cumple 50 años y, para quienes han seguido de cerca la historia real del clubbing en Ibiza, la cifra pesa más por lo que significa que por lo que anuncia. Medio siglo no se celebra todos los días en una isla que ha aprendido a reinventarse cada verano, a veces demasiado rápido, a veces olvidando por el camino aquello que la hizo única. Amnesia, sin embargo, ha sobrevivido a todas esas mutaciones sin traicionarse del todo. Y eso, en Ibiza, ya es una forma de resistencia.
Desde fuera, alguien podría pensar que se trata solo de otro gran club con pasado glorioso. Pero cualquiera que haya pisado su pista sabe que Amnesia es otra cosa. Es un lugar donde la música nunca fue un accesorio ni una excusa para el espectáculo, sino el eje sobre el que giraba todo lo demás. Durante 50 años, su historia se ha escrito en sonido, sudor y noches interminables, mucho antes de que las cabinas se convirtieran en escaparates y las pistas en decorados.
En 2026, Amnesia no celebra únicamente un aniversario, celebra una manera de entender el baile como acto colectivo. Un año entero de eventos, line-ups pensados con intención y colaboraciones culturales que miran tanto al pasado como al presente servirán para recordar por qué este club se convirtió en el corazón del underground ibicenco. No por ir a contracorriente de forma forzada, sino por mantenerse fiel a una idea sencilla y radical: la pista es lo importante, la música manda y la gente completa el ritual.
Ibiza ha cambiado, eso nadie lo discute. La isla se ha llenado de estímulos, de imágenes diseñadas para durar lo que un story. En medio de ese ruido planificado, Amnesia sigue diciendo no. No al exceso innecesario, no a las distracciones, no al artificio. Aquí no hace falta más que un buen sistema de sonido y una selección honesta para que ocurra la magia. Solo música. Solo cuerpos en movimiento. Solo ese instante compartido que no se puede replicar fuera de la pista.
El legado de Amnesia no está en los nombres que han pasado por su cabina que son muchos y fundamentales, sino en la sensación que permanece cuando se encienden las luces. La certeza de haber sido parte de algo auténtico. De una comunidad efímera pero real. Cincuenta años después, Amnesia sigue existiendo para perderse, para olvidarse de todo lo demás y dejarse llevar. Todo lo superfluo se disuelve. El sentimiento, no.

