Madrid Legacy apuesta por F2F con esencia de barrica española
Madrid Legacy pone sobre la mesa el popular formato Face2Face en LAB theClub la madrugada del 28 de febrero. Madrid Legacy no es un B2B al uso. Es una conversación a tres bandas donde la red brilla por su ausencia y la pista actúa como juez silencioso.
El cartel que han ensamblado para esta primera entrega tiene más miga de la que parece a simple vista. Wally López, Óscar de Rivera e Ismael Rivas comparten ciudad de origen pero han habitado habitáculos muy distintos dentro de la noche madrileña. Y sin embargo, los tres entienden algo fundamental, en un cara a cara, la sesión no pertenece a nadie, se construye como quien pasa apuntes en clase sin saber cuál será la pregunta del examen. Wally lleva años demostrando que el house puede ser mainstream sin perder dignidad, que la radio y el club no están reñidos y que un set puede ser inteligente sin necesidad de volverse críptico. Su habilidad para leer salas y su instinto narrativo lo convierten en un comodín perfecto para este juego.
Enfrente, o al lado, Óscar de Rivera ejercerá de memoria muscular del Madrid que madrugaba los domingos para refugiarse en People. Aquella etapa de diez años como residente semanal no se improvisa, y la capacidad para sostener el groove durante horas sin recurrir al golpe de efecto es una virtud que pocos pueden apuntarse en la tarjeta de visita. Rivera no necesita epatar, le basta con mecer. Y cuando el formato exige alternancia, esa cualidad se vuelve diferencial.
La tercera pata del taburete la pone Ismael Rivas, guardián del legado de Space of Sound y arquitecto de una de las progresiones de sala más reconocibles del circuito. Rivas piensa la pista como un espacio geométrico: sabe dónde colocar cada tema, cuándo subir medio decibelio y, sobre todo, cuándo callar para que hable el ritmo.
Madrid Legacy F2F no inventa nada, y esa es precisamente su virtud. Vuelve a una lógica que el clubbing metropolitano fue diluyendo a medida que las producciones visuales engulleron la centralidad de la cabina. Aquí no hay pantallas gigantes ni fuegos artificiales. Hay dos mesas, tres profesionales con las orejas bien abiertas y un público que no viene a grabar stories, viene a decidir con el cuerpo hacia qué lado se inclina la balanza. El acceso al evento contempla invitaciones gratuitas con cupo limitado, así como opciones de entrada garantizada y reservados para grupos a través de entraysal.com, con el habitual control de aforo y +18 obligatorio.

