Laster Residents Night: cuando el club habla en primera persona
El sábado 17 de enero de 2026, Laster Club se convierte en algo más que un espacio para bailar. Bajo el concepto Residents Night, la sala madrileña propone una noche pensada desde dentro, desde su núcleo creativo, reivindicando el papel de sus residentes como arquitectos sonoros y guardianes de una identidad que se construye semana a semana en la penumbra del club.
En una escena electrónica cada vez más marcada por la rotación constante de nombres y la inmediatez, Laster apuesta por mirar hacia adentro. La idea es clara, cada residente invita a un artista afín para diseñar una experiencia cercana, coherente y profundamente conectada con la esencia del club. Aquí no se trata de grandes reclamos, sino de narrativa, confianza y visión compartida.
El cartel, presentado en riguroso orden alfabético, es una declaración de intenciones. Laia abre uno de los encuentros más esperados de la noche en formato back to back junto a P.E.A.R.L., una combinación que promete tensión hipnótica y un diálogo entre sensibilidades que transitan el techno desde lo profundo y lo mental. Dos lenguajes que se entrelazan sin necesidad de excesos, construyendo atmósferas densas y orgánicas, pensadas para el viaje largo.
Roll Dann se une a Kamelia en otro B2B que apunta a terrenos más crudos y directos, donde la energía se canaliza sin concesiones. Ambos artistas comparten una visión física del clubbing, donde el ritmo es herramienta y el cuerpo, territorio. Este encuentro promete uno de los momentos más intensos de la noche, con grooves contundentes y una lectura precisa de la pista.
La narrativa continúa con Shadow Hrym que entiende el techno como un lenguaje emocional, oscuro y textural. Su back to back con Bailey Ibbs añade una capa extra de riesgo y sorpresa, jugando con contrastes y dinámicas que desafían la linealidad. Es aquí donde Laster suele mostrar su rostro más ritualista, ese en el que la música deja de ser un mero acompañamiento para convertirse en experiencia colectiva.
El concepto visual del evento, dominado por tonos rojos y una serpiente que atraviesa el diseño, refuerza esa idea de ritual contemporáneo. La serpiente, símbolo de transformación y renovación, parece representar a la perfección el espíritu de esta Residents Night: una comunidad que se muerde la cola para reinventarse, sin perder su identidad.
Laster Club, ubicado en la calle Galileo 26, sigue consolidándose como uno de los espacios más coherentes de la noche madrileña. Su política de no phones on the dancefloor no es un gesto estético, sino una declaración de principios. Aquí la atención vuelve a estar donde debe: en el sonido, en el cuerpo y en la conexión entre desconocidos que comparten un mismo pulso.
Residents Night no es solo una fecha más en el calendario. Es un recordatorio de que los clubes sobreviven gracias a las personas que los habitan, los cuidan y los hacen crecer desde dentro. El 17 de enero, Laster no invita a mirar el cartel, sino a escuchar la historia que se cuenta desde la cabina. Y esa historia, esta vez, habla en voz propia.

