La leyenda del techno llega a Metro Dance Club este 14 de febrero, con los 30 años de Jeff Mills de Liquid Room
El próximo 14 de febrero, mientras muchos miran el calendario con excusas románticas, la música electrónica tiene otra cita marcada en rojo. Jeff Mills llega a Metro Dance Club, en Bigastro, con su gira “Live at Liquid Room 30th Anniversary”, y eso, para cualquiera que entienda el techno como cultura y no solo como entretenimiento, es un acontecimiento mayor.
Hablar de Jeff Mills es hablar del ADN mismo del techno. No como estilo, sino como actitud. Pionero del sonido de Detroit, arquitecto de una forma de entender la música electrónica como algo futurista, político y profundamente artístico, Mills lleva décadas situado en un lugar al que muy pocos llegan, el de los intocables. No por distancia, sino por respeto. Su figura no necesita artificios, porque su legado habla por él.
Uno de los capítulos más influyentes de ese legado se escribió en 1995, en Tokio. Su actuación en el mítico club Liquid Room no fue simplemente un set brillante, fue una declaración. Una manera radical de entender el directo, la mezcla y el diálogo entre máquina y humano. Aquel concierto se convirtió con el tiempo en un documento histórico, una referencia que marcó a generaciones enteras de DJs, productores y clubbers. Treinta años después, Mills no mira atrás con nostalgia, sino con una lucidez que solo poseen los verdaderos visionarios.
La gira “Live at Liquid Room 30th Anniversary” no es un revival al uso. Es una reinterpretación consciente, una relectura desde el presente de un momento que cambió las reglas del juego. En Metro Dance Club, Jeff Mills propone una experiencia que va más allá del formato club tradicional. Antes de que suene el primer bombo, el público será invitado a un screening audiovisual con proyecciones creadas específicamente para Liquid Room, integradas como parte esencial del discurso artístico. El club se transforma así en espacio performativo, casi cinematográfico, donde la imagen y el sonido dialogan en igualdad de condiciones.
La noche estará cuidadosamente estructurada. Tras la proyección, Mills ofrecerá un set especial que homenajea el espíritu de aquel directo legendario de 1995. No se trata de reproducirlo, sino de capturar su esencia, la tensión, la precisión quirúrgica, la sensación de estar asistiendo a algo irrepetible. Más adelante, el artista desplegará su sonido más actual, demostrando que su mirada sigue firmemente anclada en el futuro. Memoria y evolución compartiendo pista, sin contradicción.
Metro Dance Club se consolida así como algo más que un espacio de ocio nocturno. En una escena que a menudo confunde cantidad con relevancia, apostar por una propuesta de este calibre es una declaración de principios. Entender el club como espacio cultural, como lugar donde se preserva la historia al tiempo que se empuja hacia adelante, es una responsabilidad que no todos asumen. El 14 de febrero, Bigastro será durante unas horas uno de los centros neurálgicos del techno mundial.
Y la experiencia no se limitará a una sola sala. Mientras Jeff Mills escribe su capítulo, el resto del club seguirá latiendo con una programación sólida y diversa. Artistas como Nørbak, Argia, Vida Loca, Toni Varga, Camila, Carlos Agraz, D’Long, Dubpaper, Irregular Live, Luisjo y Nhitto completan una noche pensada para que la música no se detenga en ningún momento. Calidad, pasión y coherencia en cada rincón.
Hay artistas que hacen bailar. Otros que hacen historia. Jeff Mills pertenece a ese reducido grupo que logra ambas cosas a la vez. El 14 de febrero no será una noche más en Metro Dance Club. Será una de esas fechas que, con el tiempo, se recuerdan con una frase simple y definitiva: “yo estuve allí”.

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