Maudes Festival 2026 presenta su edición más ambiciosa: tres días en Madrid bajo la ‘Civilización Esmeralda’ con NoArt, Argy o Âme, y un nuevo capítulo frente al mar en Las Palmas con Fisher y Pablo Fierro
Lo que ha conseguido Maudes Festival 2026 con su anuncio de esta temporada no es solo una expansión geográfica, es una declaración de intenciones. Tras engullir 16.000 almas en dos jornadas de sold out el pasado año, la criatura se ha vuelto insaciable. Y lo mejor de todo es que ha decidido hacerlo con una elegancia conceptual que este oficio agradece profundamente: convertir Madrid en una civilización esmeralda mientras susurra leyendas atlantes en el Atlántico.
Para quienes creen que la escena nacional estaba encasillada en naves industriales y atardeceres de costa, la propuesta de la capital llega como un aldabonazo. Maudes Festival 2026 ocupará el Parque Enrique Tierno Galván durante tres jornadas repartidas entre el 23 y el 31 de mayo, bajo el paraguas de The Green Nation: El florecimiento de la Civilización Esmeralda. Lejos de los horarios viciosos del after, aquí el baile se ciñe a un horario diurno (15:00 a 23:00) que reivindica la luz como cómplice.
El primer sábado, el 23, será una sesión de altos vuelos con Âme, The Blessed Madonna y esos genios inclasificables de 2manydjs; una apuesta por la curaduría exquisita que suele desatar la locura entre los melómanos de 30 años que aún guardan vinilos de Soulwax.

Una semana después, el 30, la vanguardia tomará el mando con Argy, Alex Wann y un B2B entre Fiona Kraft y Henri Bergmann que promete condensar la tensión perfecta. El cierre, el día 31, será una declaración de amor al underground con el sello NoArt, aún sin completar line-up.
Pero la jugada maestra de la organización es doblar la apuesta en el mapa. El 25 de julio, la Plaza de la Música Jerónimo Saavedra en Las Palmas será el epicentro de Echoes of Atlantis, una nueva escenografía concebida para dialogar con el mar. Aquí la capacidad escala hasta las 10.000 personas, y el cartel se viste de gala para la ocasión con Fisher, Syreeta y un cierre de Pablo Fierro que sabe a salitre y a clímax. Con horario de tarde hasta la madrugada (17:00 a 02:00), la isla se convierte en el contrapunto perfecto al concepto madrileño, demostrando que el festival entiende la geografía como un territorio sonoro único.

Más allá de los titulares, lo que realmente solidifica el proyecto es su coherencia con el programa #behappier. En un mercado donde muchos sacrifican la producción por la inmediatez, aquí la sostenibilidad y la diversidad se presentan como la estructura portante.
La música electrónica, en este contexto, deja de ser un simple entretenimiento para convertirse en el himno de una comunidad que entiende la naturaleza no como un decorado, sino como la esencia misma. Los abonos ya están disponibles a través de Resident Advisor para la capital y entradas.com para Canarias, aunque viendo el historial de taquilla, la recomendación es no especular demasiado con el tiempo. La civilización esmeralda ya ha empezado a construir sus cimientos, y esta vez, el Atlántico también escuchará su eco.

