Aquasella 2026 conquistó una vez más. Demostrando porqué es el festival de referente de Techno en nuestro país.
La 29ª edición de Aquasella 2026 echó el cierre con una cifra que habla por sí sola: 80.000 almas convocadas en un recinto que, visto el gentío, se queda justo para abrazar a toda la familia que se da cita cada verano. Pero si algo ha demostrado el festival asturiano a lo largo de casi tres décadas es que sabe crecer sin perder el norte, y este año los accesos y las barras funcionaron como un reloj.
La rapidez en el servicio fue la tónica general pese a la marea humana, y eso que el aforo apretaba, pero la organización había atado todos los cabos para que la logística no fuera un quebradero de cabeza. Tampoco falló la calidad del sonido en los diferentes escenarios, un apartado que siempre se cuida con mimo, y la previsión ante las inclemencias típicas de la zona fue tan exquisita que ni la lluvia constante logró empañar el confort ni la seguridad de los asistentes, que se movieron entre el barro y la pista con una sonrisa de oreja a oreja.
No todo fue perfecto, claro, porque en la vida real los festivales también tienen sus peros. La libertad de salir y entrar del recinto chocó de frente con la normativa del camping, que prohibió rellenar bebidas para volver a pasar, una medida que muchos entendieron pero que a otros les supo a poco. Y el gran talón de Aquiles fue el glamping: las colas para acceder a esa zona premium se convirtieron en la auténtica tortura del fin de semana, con tiempos de espera que oscilaron entre las tres y las cinco horas. Un sinsentido que empañó la estancia de algunos, aunque el resto de la experiencia logró compensar con creces esos momentos de paciencia extrema.
Musicalmente, Aquasella se mantiene fiel a sus raíces, y eso es un lujo en tiempos de tendencias volátiles. El techno clásico sigue siendo el pilar central del cartel, pero con una inteligente salvedad: abrir espacios a las nuevas generaciones de productores que buscan hacerse un hueco entre los pesos pesados.
Así, la programación ofreció sesiones para enmarcar, como las de AEREA, Elli Aculla, Blondex, el duelo Phara b2b Setaoc Mass, el magistral Robert Hood, Prada 2000, la contundente Fátima Hajji, SNTS, Ben Sims, el b2b de Chlar con Yanamaste y, cómo no, Dj Pepo, cuya sesión se llevó el premio a la más multitudinaria. Tanto fue así que resultó difícil encontrar un hueco óptimo para disfrutarla al cien por cien, porque cada rincón del escenario principal era un hervidero de cuerpos entregados al beat.
El after, por su parte, aguantó lleno hasta el final, con miles de asistentes que no querían perderse ni un segundo de ese ritual que se alarga hasta el amanecer, y la presencia de marcas como Rebels, Real Ravers, Mixmag y LOOP reforzó un cartel que supo mezclar figuras internacionales con el talento nacional sin desviarse del norte underground que define la esencia del festival.
Con ese balance tan positivo, la mirada ya está puesta en el horizonte, y la noticia que corre como la pólvora entre los ravers es que Aquasella 2026 (la edición que acaba de bajar el telón) no solo confirma su reinado, sino que sirve de antesala para lo que viene. La organización ha anunciado que en 2027 celebrará su trigésimo aniversario con una edición especial que alargará el ritual a cuatro jornadas completas.
El pistoletazo de salida está fijado para el jueves 12 de agosto, extendiéndose hasta el domingo 15, lo que promete convertir aquel fin de semana en una experiencia todavía más épica. Esa es la gran noticia que deja Aquasella 2026 como legado: un año para asimilar lo vivido y otro para preparar la mochila, porque el treinta cumpleaños se presenta con fuerzas renovadas y con la promesa de que el recinto se vestirá de gala para acoger a una comunidad que no deja de crecer.
Quienes estuvieron en la última entrega ya saben que el festival asturiano sigue en lo más alto, y el anuncio de ese aniversario redondo no hace sino confirmar que la cita del próximo verano será ineludible. Porque si algo ha demostrado Aquasella 2026 es que, pese a los pequeños contratiempos, el espíritu underground y la pasión por el techno clásico siguen intactos, y el relevo generacional en los platos está asegurado.
Ahora solo queda esperar a que llegue el jueves 12 de agosto de 2027 para volver a pisar ese valle donde la música y la lluvia se funden en un abrazo eterno. Mientras tanto, el recuerdo de esta edición y la ilusión por la próxima ya calientan motores.

