Carl Cox en [UNVRS], 16 domingos para recordar por qué Ibiza sigue siendo Ibiza
Carl Cox no vuelve a Ibiza,continúa una conversación que nunca terminó. En 2026, el británico retoma su residencia dominical en [UNVRS] con la naturalidad de quien sabe que pertenece a la isla tanto como la isla a él. No hay gesto de nostalgia forzada ni necesidad de reivindicación. Hay, simplemente, coherencia. Y eso, en la música electrónica contemporánea, es casi un acto revolucionario.
Del 21 de junio al 4 de octubre de 2026, Carl Cox será el eje vertebrador de 16 domingos que prometen volver a situar la pista de baile en el centro del relato. En un momento en el que muchas residencias parecen diseñadas más para la foto que para el cuerpo en movimiento, su propuesta en [UNVRS] insiste en lo esencial, sesiones largas, narrativa musical, riesgo controlado y una comunión real con el público.
Hablar de Carl Cox es hablar de un artista que nunca se ha permitido desconectarse del presente. Aunque su nombre esté grabado a fuego en la historia del house y el techno, su relevancia no responde a la nostalgia sino a una curiosidad constante. Desde la mítica mezcla a tres platos hasta sus sets híbridos y su defensa del vinilo, su carrera ha sido una sucesión de decisiones tomadas desde la cabina, no desde el despacho.
La primera temporada en [UNVRS] fue, para muchos, uno de los grandes relatos de la noche ibicenca reciente. Domingo tras domingo, Cox construyó maratones musicales que desbordaban el formato clásico de club night. Sets que empezaban con la noche cerrada y terminaban con la luz del día colándose por la sala, recordando que en Ibiza el tiempo siempre ha funcionado de otra manera. A su lado pasaron nombres como The Chemical Brothers, Paul Kalkbrenner en directo o Maceo Plex, además de B2B que ya forman parte del imaginario colectivo con PAWSA o The Martinez Brothers.
Para 2026, la apuesta sube de nivel. Carl Cox asume personalmente la opening party y la closing party, dos noches que funcionan casi como manifiestos creativos. Entre medias, una programación pensada desde la pista, donde conviven artistas consolidados y nuevos talentos bajo un único criterio: que la música tenga algo que decir. En ese contexto, el concepto de Carl Cox en [UNVRS] deja de ser un simple reclamo para convertirse en una identidad reconocible, casi en un sello de calidad.
El propio Cox ha hablado de legado, de volver a Ibiza como quien vuelve a casa, pero con la responsabilidad de aportar algo nuevo. Y ahí está la clave. No se trata de revivir el pasado de Space ni de competir con él, sino de escribir un nuevo capítulo con herramientas actuales y una mentalidad abierta. El sonido impecable, la arquitectura del club y el equilibrio entre espacios VIP y público general refuerzan una experiencia que se siente pensada desde dentro.
Detrás de todo está la visión de The Night League, que ha entendido que figuras como Cox no necesitan artificios, sino contextos que respeten su identidad. En ese cruce de caminos, se consolida como un punto de encuentro entre historia y futuro, entre memoria colectiva y exploración constante.

